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Diferencias entre prebióticos y probióticos y como incluirlos en tu dieta

Decidirse por una dieta puede resultar muy complicado, no solo se trata de adecuar el organismo a cada alimento nuevo que incluiremos sino jugar un rompecabezas midiendo las cantidades de calorías presentes en cada alimento y la cantidad de ejercicio que debemos hacer para mantener el cuerpo saludable. Entre los alimentos que consumimos se encuentran presentes los nutrientes y ellos se derivan en dos componentes muy reconocidos por cualquier nutricionista; los prebióticos y los probióticos.

Estos nutrientes hacen parte de cualquier dieta y ayudan a mantener un equilibrio saludable en el sistema inmunológico y gastrointestinal, aunque sin saberlo están presentes en los alimentos y la carencia de ellos puede ser implementada de forma fácil, como un método de compensación. Para no extender la temática, se puede deducir que los nutrientes mencionados ayudan a que el intestino trabaje en óptimas condiciones y que el sistema inmunológico o de defensas se fortalezca.

La diferencia entre estos componentes nutritivos radica en que para el caso de los probióticos se acude a cultivos vivos de microrganismos, por el contrario de los prebióticos, lo que se traduce en una intervención oportuna en el organismo que se ve fortalecida por la ingesta de alimentos verdes ricos en antioxidantes.

Los probióticos se encuentran incluidos en alimentos específicos, normalmente en productos fermentados como los productos lácteos que se consiguen en cualquier tienda o supermercado, es común encontrar probióticos en productos como los yogures y los quesos, estos pueden ser recomendado por los nutricionistas como alimentos oportunos para perderé peso ya que poseen un efecto de llenura que permite controlar el hambre en pacientes con obesidad y ansiedad.

Por su parte los prebióticos tienen un aspecto más pasivo, se encargan de ayudar a equilibrar o proteger la flora intestinal para hacer más efectivos los procesos de metabolismo, aunque no tenga el mismo peso que los probióticos se estima que son más asequibles pues se encuentran fácilmente entre las verduras y las hortalizas. Ahora bien, para hacer más clara la diferencia, marcaremos los productos más ricos en prebióticos y probióticos que puedes incluir en tu dieta o que ya lo estás haciendo y que no debes dejar de lado.

En contrapeso, los probióticos, tienen una connotación marcada por los productos lácteos como el yogurt y los quesos, sin embargo las aceitunas, el kéfir, el chocolate negro, el vinagre de manzana y el miso son fuente considerable de prebióticos en cualquier dieta. En cambio los prebióticos tienen un potencial marcado en alimentos como el aceite de oliva y la cebolla, los espárragos, las espinacas, las remolachas, los puerros y las manzanas también contribuyen a mantener el equilibrio por su alto índice de antioxidantes.

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